Querido/a Hermano/a en el Señor y su madre María, Paz y Bien:
Hemos escogido esta primeras líneas de la Encíclica que en 1993 Su Santidad Juan Pablo II dirigía a todos sus Obispos, aprovechando estos primeros conceptos de luz, resplandor, y sobre todo de la belleza del rostro de JESUCRISTO, como imagen de Dios indivisible, pero también por las primeras palabras, donde se muestran las dudas de todo hombre, sobre que debo de hacer, o como discernir el bien del mal.
Seguramente, hermanos, os podéis preguntar el porqué de estos primeros conceptos en un escrito que se titula “Potencias al Señor de la Flagelación”, espero podamos aclararlo con la breve reflexión que se expone a continuación.
Como sabéis, promovido por la anterior Junta de Gobierno, se puso en marcha el pasado año, proyecto por el que un elevado número de hermanos devotos de nuestra Querida Hermandad, realizaban donación de piezas de ORO, todas con un elevado valor sentimental, pertenecientes a ellos mismos o a familiares muy cercanos, alguno de los cuales ya disfrutan de la cercanía de Dios, donaciones realizadas con el objetivo de poder confeccionar con esta materia prima, unas nuevas potencias a la Imagen de Jácome Baccaro, nuestro Señor de la Flagelación que, como todos sabéis, cumplía el pasado año el 250 aniversario de su talla por tan insigne escultor.
Conocedor de un número importante de estos hermanos que han realizado las donaciones, sabemos de la importancia que para ellos tiene el participar con un granito, más o menos pequeño, pero inmensamente grande en sentimientos, en emociones, para intensificar aún más si cabe el resplandor, y la luz que emana de la imagen de nuestro Sagrado Titular.
Por otro lado, como parte de la Iglesia, también debemos de hacernos la pregunta de que quizás en estos momentos difíciles, de verdaderas dificultades económicas, de paro extremo, no es el mejor momento, para llevar a cabo un proyecto como este.
Y es éste el punto que más nos ha hecho reflexionar en estos últimos meses, previos a realizar el impulso que estamos dando a este proyecto. El final de la reflexión fue por nuestra parte el ponerlo en marcha, por diversas razones.
La primera, las enriquecedoras conversaciones mantenidas con diversos Hermanos y Devotos que nos transmitían esas sensaciones que antes mencionábamos en cuanto a la ilusión, que un anillo, un trocito de cadena, e incluso una medalla con querida imagen de su madre, su padre, o algún miembro de sus familias, formara parte de esas ráfagas de luz que culminaran el rostro de su Bendita Imagen; aún se nos pone el “bello de punta”, si nos permitís esta coloquial expresión, recordando alguna de los casos.
Pero también como Hermandad, hemos podido valorar que nosotros somos parte de la Iglesia, preocupada en la Caridad, siendo estos mismos hermanos donantes los que con mayor asiduidad se acercan a la Iglesia para colaborar con Caritas Parroquial, así como con nuestra Bolsa de Caridad, la cual como sabéis viene realizando una importante gestión de ayuda al prójimo en estos últimos años. Por tanto, creemos sinceramente que no están reñidas ambas labores, de Caridad, y de Ofrenda a nuestra Sagrada Imagen del Señor de la Flagelación.
Y como última reflexión, precisamente debemos tener muy presente que, en tiempos difíciles como los actuales es cuando más se deben valorar los esfuerzos y sacrificios como los que venimos realizando con este proyecto que tenemos en marcha a favor de estas nuevas Potencias para el Señor, que sin duda ponen de manifiesto la devoción que nos une, y ante todo nuestra condición de cristianos comprometidos con nuestras creencias.
Todas estas valoraciones humanas, han hecho que acojamos este proyecto con enorme ilusión, con enorme responsabilidad, como actuales miembros de Junta de Gobierno, como Hermano, y como Cristiano.
Expuesto todo lo anterior, es lo cierto que actualmente ya contamos con la materia prima necesaria para la confección de las Potencias, pero nos resta el costo de su elaboración y ejecución por parte del Orfebre. Por ello os invitamos a todos a participar de esta ilusión que un elevado número de Hermanos ya han iniciado, y colaborar en alguna de las acciones que estamos poniendo en marcha para culminar este proyecto. Contamos con tu ayuda, sólo tienes que pasarte por tu Casa de Hermandad, o ponerte en contacto con cualquier miembro de Junta de Gobierno.
“Jesucristo, «luz de los pueblos», ilumina el rostro de su Iglesia, la cual es enviada por él para anunciar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15) 2. Así la Iglesia, pueblo de Dios en medio de las naciones 3, mientras mira atentamente a los nuevos desafíos de la historia y a los esfuerzos que los hombres realizan en la búsqueda del sentido de la vida, ofrece a todos la respuesta que brota de la verdad de Jesucristo y de su Evangelio.
En la Iglesia está siempre viva la conciencia de su «deber permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, de manera adecuada a cada generación, pueda responder a los permanentes interrogantes de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura y sobre la relación mutua entre ambas>>. Juan Pablo II.
Recuerda que contamos contigo, y recibe un fraternal abrazo en el Señor, |