Entre los actos más piadosos y que conectan de forma evidente con el espíritu de recogimiento y penitencia de la Cuaresma, se encuentra el rezo del Vía Crucis. Las oraciones que lo conforman nos acercan por la tradición a las últimas horas de la Pasión y Muerte de Jesucristo... y por supuesto de su prometida y consolidada Resurrección.
La Hermandad de la Amargura cada Viernes de Dolores contrae ese compromiso con las enseñanzas de la misteriosa biografía de nuestro Redentor, y realiza un Via Crucis único, intramuros de la Iglesia de los Descalzos, donde el recogimiento y la oración fervorosa hacen que el Señor de la Flagelación, ante la atenta mirada de su Madre la Amargura, ya bajo Palio, recorra las XIV estaciones a hombros de hermanos y hermanas, que se dan cita en gran número en el templo.
Sirve este piadoso rezo para acercar la Imagen de Nuestro Señor a su paso de Misterio, donde quedará hasta su salida en la Estación de Penitencia del ansiado Miércoles Santo, momento en el que será el pueblo de Jerez el encargado de plantar sus promesas, respaldado por el fervor y la Fe de sus gentes. |