El Viernes de Dolores fue un día pleno en actos cofrades. Después del Vía Crucis que la Hermandad celebró en la Iglesia de los Descalzos, muchos hermanos y hermanas se acercaron a la Capilla de las Angustias para realizar una fraternal ofrenda floral ante la imagen con el mismo nombre que se encontraba en solemne acto de Besamanos.
Quiso el destino y la coincidencia horaria que se encontraran para el mismo fin la Hermandad del Santo Crucifijo y la de la Flagelación, para posar a las plantas de la Virgen sendos ramos de flores que pasaron a formar parte de un improvisado exorno de fe y fervor hacia la Madre compungida con su Hijo carente de vida en sus santos brazos.
Fue nuestra hermana, Ana María Salas, la encargada de acercar esta humilde ofrenda a los pies de tan querida efigie, dando después lugar al acercamiento personal de cada uno de los que allí nos encontrabamos. |